La historia del perfume, Edad de piedra, Mesopotamia y Egipto.


El perfume ha ocupado un papel muy importante en la historia. Aunque se dice que los egipcios fueron sus inventores, en realidad se remonta mucho más atrás en la Edad de Piedra. En ese entonces se quemaban maderas aromáticas y resinas que desprendían un olor agradable para complacer con humo a sus divinidades. Así, la palabra perfume vino de“per fumum” en latín, pues esto significa ‘a través del humo’.

Se dice que los primeros perfumistas de la historia de los que existe constancia serían mujeres, según una tablilla encontrada en Mesopotamia hacia el año 1200 A.C. En esta tabla aparecía el nombre de Tapputi Belatekallim, conocida como la primera química en la historia. Además, se distinguen las últimas letras de alguien llamado Ninu, quien habría estado en servicio del Rey Tukulti Ninurta I. Ninu y Tapputi se dedicaban a crear perfumes con mezclas de flores y plantas como el Cyperus calamus, la mirra y el bálsamo. Estas fragancias que elaboraban eran sustancias aromáticas que desprendían un rico olor y al mismo tiempo tenían propósitos medicinales.

En paralelo, los egipcios elaboraban perfumes a partir de esencias naturales y ya habían establecido rutas comerciales para abastecerse de materias como el syntrax, el nardo, el azafrán, el gálbano, el opopánax y el anti. Todos los perfumes eran esenciales para usar en rituales religiosos y los sacerdotes utilizaban diferentes esencias según el momento del día.

También existe información que habla de estos productos para la purificación de aguas, ambientadores y en el embalsamamiento de cadáveres, ya que, para los egipcios, el cuerpo y el espíritu vuelven a unirse en una segunda vida y por eso era necesario conservar el cuerpo. De este modo, los aromas y los perfumes tenían un papel muy importante en la momificación y en los ritos funerarios. Por ejemplo, en la tumba de Tutankamon se encontraron más de 3 mil frascos, vasijas y ungüentos y a pesar de haber pasado siglos, todavía se percibía el ambiente perfumado.

Los Egipcios conocían técnicas como el enflorado, la maceración en aceite y la extracción por presión y hay obras que muestran cómo los Egipcios prensaban los lirios para obtener el extracto. De Cleopatra se dice que era aficionada a un aceite con extractos de flores como rosas, violetas y azafrán, con estos impregnaba sus manos para aromatizarlas. Para las mujeres de la alta sociedad existía una curiosa práctica donde colocaban recipientes con grasa impregnada de perfumes bajo sus pelucas y este, con el calor y el paso del tiempo, iba desprendiendo y liberando el aroma.

En los jeroglíficos, cuando se encuentra una palabra, expresión o el hecho de ser feliz, aparece el icono de la nariz, ya que era tal la importancia del sentido del olfato en Egipto que el perfume contaba con su propia divinidad, específica: Nefertum (“la flor de loto perfumada en las narices de Re”). Los Egipcios le daban mucha importancia a su aspecto físico al tratarse de una sociedad avanzada y los vestidos, las pelucas, las joyas, los maquillajes y sin duda, los ungüentos y perfumes eran de suma relevancia en su sociedad y en algunos casos, estos últimos eran más importantes que el oro y la plata.

Así es como la perfumería egipcia sienta las bases que influirían en el mundo greco-romano y en toda la perfumería occidental en el siglo XIX. En Cliché queremos hacer un recorrido por la historia conociendo e informándonos acerca de la perfumería, las fragancias y los aromas y cómo estos han influido desde los inicios de los tiempos, en diferentes sociedades y como al día de hoy siguen siendo de alto impacto para las personas.


Bibliografía.

https://www.academiadelperfume.com/historia-del-perfume/#:~:text=Aunque%20con%20frecuencia%20se%20atribuye,con%20humo%20a%20sus%20divinidades.

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